- Puede predisponer a infecciones respiratorias por la sequedad que se produce en el ambiente.
- En personas que sufren migrañas o cefaleas, puede activarlas.
- El chorro directo de aire frio en cuello o espalda puede producir tortícolis, contracturas musculares o alteraciones nerviosas.
- Los cambios bruscos de temperatura al pasar de la calle a sitios con aires muy fríos pueden alterar mucho al organismo.
Entonces, ¿qué podemos hacer?
En CASA: poner la temperatura no muy baja o ir bajándola progresivamente, para que de primeras no salga el chorro de aire muy muy frío. Además, por la noche está demostrado que el aire acondicionado empeora el sueño, asique en la medida de lo posible, mejor abrir una ventana.
En el TRABAJO: evita los chorros directos de aire frio en tu zona de trabajo, hidrátate bien e intenta moverte cada poco tiempo. Y ten siempre a mano una chaqueta o pañuelo.
En el AVIÓN: en los vuelos siempre suele hacer fresquito, asique lleva siempre unas capas de más o un pañuelo, e hidrátate.
En el COCHE: no te pongas el chorro directo hacia el cuerpo, dirígelos hacia los laterales. Además, ve bajando poco a poco la temperatura y al principio baja las ventanillas y aprovecha el aire que entra por ellas.
Y sobre todo: muévete, refréscate e hidrátate todo lo que puedas de forma natural.